Bailes y Danzas de la Tierra Caliente

El folklore de Michoacán para su estudio se puede dividir en dos grandes zonas, la Indígena que tiene su sede en la ciudad de Uruapan o sea el centro geopolítico y el otro la zona mestiza que tiene su sede en la ciudad de Apatzingán.
Por el mismo motivo, estas dos grandes zonas, a su vez, las hemos subdividido en tres regiones cada una. La zona indígena se puede decir está dividida en la región lacustre del Lago de Pátzcuaro, Cañada de los once pueblos y Sierra de Uruapan.
La mestiza se subdivide en región del valle de Apatzingán; región de la costa sierra que abarca varias poblaciones como: Aguililla, Coalcomán y Arteaga; y la región límite con Guerrero o sea Huetamo. De esta manera hemos podido investigar sus bailes, su música, además de ver la formación de sus conjuntos musicales como los de la región de Apatzingán, que es el que se denomina Conjunto de Arpa Grande. En el estado de Michoacán se utiliza el arpa por la región mestiza siendo un arpa, que al contrario de la arpa jarocha, sus cuerdas no son metálicas, sino son cuerdas hechas con tripa de gato, aunque ahora las han suplido por plástico o nylon, pero originalmente fueron de tripa de gato.
Este instrumento es el principal de los conjuntos de arpa grande, está acompañado por dos violines, una jarana y una birguela, que es una especie de jarana. Este tipo de conjunto acompaña los bailes de jarabes rancheros. Por ejemplo, tenemos en la sierra, el jarabe serrano y en la ladera del sistema tarasco existe el jarabe palomo. Tenemos tres jarabes que aparentemente son los mismos pero su formación musical y su interpretación de danzas es completamente diferentes, la indumentaria es sumamente diferente en las tres. La indumentaria del jarabe serrano es el rollo de la “huare”.
El palomo casi con el mismo atuendo, mientras que el ranchero es el de la mestiza, y porta un vestido hecho en dos piezas falda y blusa en satín o charnes. La ranchera siempre ha sido amante a vestir con telas brillosas completamente, hay un brocado también brillante que lo utilizan mucho tanto en la parte indígena como en la parte mestiza, el vestido es poco más abajo de media pierna, llevando un olán ancho en la parte inferior de la falda, la blusa está hecha de cuello redondo llevando una escarola al frente y manga larga.
El Son, otro tipo de música de la tierra caliente, también lo interpretan con el mismo atuendo teniendo el gusto y la Chilena se baila principalmente en la región de Huetamo en Huapango. Pero mucha gente piensa que es exclusiva de Veracruz y la Huasteca, aunque aquí se interpreta también un tipo de Huapango muy bonito, la Chilena no es originaria de Michoacán sino viene de la región de sudamérica.
Probablemente llegó a través de los marinos que llegaban a las costas de Michoacán y Guerrero porque anteriormente Michoacán si contaba con puertas ya que gran parte de lo que es ahora Guerrero fue territorio michoacano. Guerrero se formó restándole territorio a los mechoacas, Oaxaca y estado de México, por eso se discute que los sones guerrerenses no son guerrerenses sino michoacanos, porque anteriormente gran parte de Guerrero pertenecía a la provincia de Michoacán.
Por otra parte, el conjunto musical de esta sierra es exactamente el mismo que del valle de Apatzingán, no así el de la región de Huetamo, límite con Guerrero, que se le denomina Conjunto Violín y acompañados por guitarras y un tamborcito o contrabajo, el tambor está hecho de madera de parota con parche de cuero de venado, cabe decir que sirve este tambor para marcar el tiempo del baile.
Tanto en la región de Huetamo como en la de Apatzingán tienen el tipo de canciones que se denomina “balona”, es una canción picaresca cuya letra es de doble sentido intencionada que es característico de todas las partes mestizas, no tiene ningún nexo la balona con la copla veracruzana es completamente independiente una de otra.
En la región de Apatzingán la balona es de tipo descriptivo, siempre que se interpretan las balonas se acostumbra a explicar que se debe tomar meramente como una expresión folklórica y no en el sentido literal de las palabras. Desgraciadamente se carece de fuentes escritas para poderse documentar mejor, lo que se tiene es lo que se ve entre los mismos rancheros que son los maestros, que son de quienes nosotros aprendemos.
Hay que dar fe de lo que es autenticidad de lo que se presenta y el maestro Francisco Villanueva Bucio monta estos espectáculos en teatro y traslada un patio de rancho al escenario, las mujeres están moliendo en el metate, están echando tortillas, haciendo la comida para los hombres que están cosechando y lleguen y coman y después sigan en la cosecha.
Hay un baile que se llama de “Los Panaderos” que se ha generalizado en gran parte de la costa del Pacífico desde Nayarit hasta Oaxaca. Otro aspecto del folklore que se tiene en Apatzingán, son los caballos bailadores. Para su uso, se le educa al caballo desde pequeño, educarlo del oído a la música, para esto desde potrillo se le amarra a un poste y llevan conjunto musical, y existe una costumbre un poco bárbara porque golpean al animal, para excitarlo, lo achicotan, al castigo el animal se duele y empieza a marcar hasta que logra agarrar el ritmo de la música, ya cuando está perfectamente enseñado no hace falta ni un solo golpe.
Dentro de los concursos de caballos bailadores como punto malo es pegar a los animales y cuando se hace el uso de la chicota se le restan puntos, así tiene que ser el animal manejado por las piernas únicamente, presión de piernas y rienda, pero cuando se llevan espuelas y chicota, se restan puntos, pues lo único que se permite es el chicotazo inicial. En la región de Apatzingán solo se tiene también el tamboreo del arpa, uno de los músicos tamborea sobre la caja acústica del instrumento, siguiendo el ritmo.
Esta costumbre también se tiene en Guerrero, aunque se llama “Tapear” porque se hace sobre una caja. Tenemos los bailes que son sobre cajas hechas de madera de parota, madera de bastante resonancia. En las ordeñas de los ranchos existen estas cajas que sirven para almacenar la leche cuajada para hacer queso. Como estas cajas son de fondo plano, cuando hay fiestas, como se carece de tablados y pistas nada más se voltea esta caja y se baila sobre ella. Tiene una resonancia buena y como es superficie plana se puede bailar perfectamente.
En esta tabla solo se bailan los sones porque para los jarabes se necesita más espacio y amplitud. Por ejemplo, el Son de la Tortolita se baila descalzo sobre esta tabla y los golpes que se dan son a base de talón y su sonido es muy parecido al de un tambor. Por último, las festividades donde se llevan a cabo estos bailes de la tierra caliente, en Apatzingán se hacen del 19 al 24 de octubre. (Francisco Villanueva Bucio). Referencia:
“Antología del Folklore Michoacano”, María de Lourdes Domínguez Cota. Tesis para obtener el título de Profesora de Danza, por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Escuela Nacional de Danza. México, 1974.

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