Conminamos al PRD a reconocer la línea política rumbo al 2018 sin el PRI y el PAN.

  • Todas las izquierdas del país deben elaborar un programa común.
  • La izquierda tiene en sus manos la solución democrática de la crisis de legitimidad para avanzar a un nuevo régimen.

El 2018 se presenta como inmejorable ocasión para que la izquierda derrote electoralmente a la oligarquía neoliberal y sus partidos PRI y PAN. Sustentamos para ello que la izquierda –partidaria y social– camine unificada mediante acuerdos o en vía de hechos como sucedió en 1988.

El PRD debe impulsar la configuración de un Bloque Opositor Nacional de Izquierda que postule un solo candidato a la Presidencia de la República, el cual debiera ser el mejor posicionado de entre quienes han hecho público su interés al respecto.

Conminamos al PRD, a sus órganos y liderazgos, a reconocer la línea político-electoral hacia el 2018 que aprobó por unanimidad el más reciente Congreso Nacional del partido: por la izquierda, desde la oposición, y sin el PRI ni el PAN.

Es evidente que López Obrador es el líder más importante de la oposición al régimen neoliberal; tal es una realidad que se va reconociendo nuevamente dentro del Partido de la Revolución Democrática a través de una constante de pronunciamientos de parte de múltiples liderazgos pero mucho más entre las base militante con larga membrecía en el PRD.

Este acontecimiento en desarrollo debe ser discutido a lo largo y ancho del partido y en especial en sus órganos de dirección política, con el propósito de adoptar una resolución política que ponga en un primer plano los deberes del PRD frente al futuro político inmediato de México. Esa es nuestra exigencia.

Dentro de esa discusión debe destacar un planteamiento tendiente a que todas las izquierdas del país (partidistas, sociales, intelectuales y artísticas) elaboren el programa común y en el cual se proclamen el respeto y desarrollo de los derechos y las libertades, así como una política de redistribución del ingreso en el marco de un crecimiento económico tendiente al establecimiento del Estado democrático y social de derecho.

En cuanto a la declaración que al respecto realizó Miguel Barbosa el lunes pasado, expresamos solidaridad y respaldo.

Él ha ejercido su libertad de opinar y convocar al Partido a discutir temas sin duda relevantes cuyo tratamiento debería estar procesando la dirección nacional.

Al respecto, reiteramos que la propuesta expuesta por Miguel Barbosa no contraviene la línea política ni el estatuto de nuestro partido, aprobados por el Congreso Nacional, con independencia de que haya quien sí y quien no la comparta.

Varios dirigentes del partido deberían aprovechar la oportunidad para acreditar su respeto por la opinión de los demás y tomar parte con seriedad y responsabilidad en un debate que no admite postergaciones.

Dentro del mismo tema que nos ocupa, es preciso subrayar la importancia de la elección de la candidatura al gobierno del Estado de México por parte del PRD, hasta ahora convocada para llevarse a cabo mediante una elección abierta.

Al respecto, consideremos que lo pertinente sería un acuerdo político para postular un candidato que cuente con el respaldo del conjunto del Partido y, con ello, eludir las tropelías que algunos grupos han estado anunciando.

De cualquier forma, sin embargo, como paso siguiente a la designación, debería el Partido proponerse dar otro paso en la vía de unificar las candidaturas del PRD y Morena con el propósito de lograr derrotar tanto al PRI como al PAN, los cuales están ofreciendo la aplicación de la misma política ya conocida, para dar lugar a un gobierno de izquierda que implante un nuevo régimen políticodemocrático en la entidad, acabe con la corrupción e implante un programa social.

La izquierda tiene en sus manos la solución democrática de la crisis de legitimidad que vive el poder establecido para avanzar hacia un nuevo régimen político en el país.

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