“El día que conocí a mi ídolo cinematográfico: Don Ernesto Gómez Cruz”.

Por: Raúl Adalid Sainz. Era de mañana de mes de Marzo. Ese día iríamos mi esposa y yo a visitar el set de la filmación de “Familia Gang”. El día era especial, descansaba, no había tenido llamado dentro de la película mencionada. Lo particular radicaba en que iríamos a ver a Elpidia Carrillo y a mi ícono cinematográfico: Don Ernesto Gómez Cruz. La locación fue en el corredor Revolución de la Cd de México. El día era iluminado.

 

De un sol pletórico, para llenarse los dentros. Saludamos a Elpidia. Nos hablaba de los terribles problemas que vivía su pueblo michoacano. Una característica tenía su referencia: dolor, miseria, injusticia. Apuramos una limonada que bebíamos pues nos avisaron que ya se había cortado a don Ernesto. Se terminó de filmar como a las dos de la tarde y fuimos al camper. Ahí estaba él. Ya se había quitado el traje del corrupto político que estaba interpretando. Mezclilla azul revestía su atuendo. Nos vio y se puso una gorrita. Era don “Dionisio Pinzón”, sí, aquel personaje memorable del “Imperio de la Fortuna”, que dio vida Ernesto Gómez Cruz. Tenía el enorme privilegio de compartir una película con él. Me lo presentaron y no tuve reparo en decirle: “gracias Don Ernesto, usted fue y ha sido para mí, una inspiración cinematográfica”.

 

 

El agradeció, pero lo más lindo fue ver su sonrisa. Nos fuimos al “Sapo”, y ahí en la comida platicamos de lo lindo: Elpidia, Elvira mi esposa, y don Ernesto. Casi, casi, le dije los textos de aquel célebre monólogo de “Dionisio Pinzón” con el gallo “Guero”. Un señor. Ernesto Gómez Cruz ha pintado grandes personajes en nuestra cinematografía, y a golpe de recuerdo lo veo en aquel militar engañado en “Cadena Perpetua”, su célebre personaje en retraso mental en “Lo que Importa es Vivir”, su político en espera de llamada en “La Víspera”, su debut con aquel “Azteca” salido de la noche de “Caifanes”, su indio chamula en “Cascabel”, su machito galán y cautivador en “Paty Chula”, su gran “Ruti” en “El Callejón de los Milagros”, y tantos retratos plenos que nos ha dejado.

 

 

Esa tarde de conocer a Don Ernesto era como si hubiera recibido un título de actor. Ver la grandeza de ese señor es reconocerla en toda su extensión, y saben ¿por qué?… Porque posee la cualidad enorme de la sencillez humana que lo prodiga aún más. Sí señores, cuál dijo Serrat: “De vez en cuando la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un Atlas”. Nota: Un “sapo” en filmación, es la celebración con comida y bebida de cada semana culminada. Este escrito fue elaborado en el tiempo de filmación de ” Familia Gang” en el año de 2013. La cinta la pueden ver por Netflix. Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

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