Outsourcing de nómina: la reforma lo arrincona y obliga a las empresas a internalizar su nómina digital
A casi cinco años de la reforma en materia de subcontratación laboral, la figura tradicional de outsourcing de personal se encuentra prácticamente desmantelada, limitada únicamente a servicios especializados debidamente registrados, y bajo supervisión estricta de la autoridad laboral y fiscal. La Ley Federal del Trabajo prohíbe la subcontratación de trabajadores para actividades esenciales del negocio, concentrando la responsabilidad patronal y de seguridad social directamente en las empresas beneficiarias del servicio.
Este entorno ha obligado a patrones de todos los tamaños a asumir el control directo de la nómina: cálculo de salarios, PTU, cuotas al IMSS e INFONAVIT, así como la emisión correcta de CFDI de nómina. Estudios recientes sobre los efectos de la reforma muestran que miles de empresas que antes operaban con esquemas de outsourcing para abaratar el reparto de utilidades se han visto forzadas a reconfigurar su estructura y a invertir en sistemas de nómina que garanticen trazabilidad y cumplimiento.
Con el SAT intensificando el uso de los CFDI de nómina como insumo central de la fiscalización en 2026, contar con un sistema de nómina integrado al ERP ya no es una ventaja, sino una condición básica de supervivencia. Un timbrado deficiente, la falta de conciliación entre nómina, contabilidad y pagos de seguridad social o la delegación “informal” de estos procesos a terceros aumenta el riesgo de auditorías, de desconocimiento de deducciones y de sanciones por simulación de relaciones laborales.